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PRV en Perú: Pastoreo Racional Voisin para Zonas de Altura

El Pastoreo Racional Voisin (PRV), desarrollado por André Voisin y ampliado por el Profesor Luiz Carlos Pinheiro Machado, es una metodología agroecológica de pastoreo que ha demostrado resultados en climas tan distintos como la Patagonia chilena, Canadá o Cuba. Pero, ¿qué pasa cuando se aplica en la puna peruana, por encima de los 3.800-4.500 msnm, con heladas, suelos delgados y especies nativas como el ichu? Esta guía revisa los fundamentos del PRV y los ajustes concretos que exige la altura.

¿Qué es el PRV? Un repaso rápido

El PRV busca maximizar la fotosíntesis y la captura de energía del sistema suelo-pasto-animal, minimizando las pérdidas. Sus pilares son:

  • No roturar el suelo.
  • Pastorear en el Punto Óptimo de Reposo (POR): el momento en que la planta ha reconstruido sus reservas de raíz y ofrece el máximo de nutrientes.
  • Alta carga animal en periodos de ocupación cortos, seguidos de descansos largos y variables según la estación.
  • Un diseño de finca con múltiples parcelas (idealmente 60 o más) para poder «saltar» siempre a la parcela que está en su POR.

Es un sistema ya probado en más de 240 proyectos y 100.000 hectáreas en distintos climas del mundo — lo cual es justamente lo que hace pertinente preguntarse cómo se traduce a la realidad altoandina peruana. (Puedes ver el desarrollo completo del método en la guía de PRV de Agricultura Regenerativa.)

El contexto ganadero de la sierra peruana

Antes de adaptar el PRV hay que entender el punto de partida. La ganadería altoandina del Perú se desarrolla mayoritariamente sobre pastizales naturales — unos 17 millones de hectáreas — en mesetas como el Collao (Puno), Anta y Chumbivilcas (Cusco) o Bombón (Junín), y concentra la mayor parte del hato nacional: prácticamente el 100% de los camélidos sudamericanos (alpacas, llamas, vicuñas), y una proporción muy alta del ganado ovino y vacuno del país pastorea en estas zonas altas. El sistema de crianza dominante sigue siendo extensivo, con escaso o nulo manejo rotativo, lo que deja mucho margen de mejora en capacidad de carga.

De hecho, ya existe un antecedente histórico relevante: en los años 80, un proyecto piloto entre técnicos neozelandeses y el INIPA implementó pastoreo rotativo mediante cercos en 6.300 hectáreas en Puno, demostrando que la capacidad de carga de los pastizales altoandinos puede duplicarse o triplicarse combinando manejo rotativo con mejora de pasturas (alfalfas, tréboles y otras leguminosas resistentes al frío). Ese antecedente es, en esencia, un primo cercano del PRV — y confirma que el principio funciona en altura, aunque todavía no se hable de «PRV» como tal.

Los ajustes clave del PRV para zonas de altura

1. El Punto Óptimo de Reposo (POR) cambia radicalmente

A nivel del mar, el rebrote de una pastura puede tomar 20-40 días. En la puna, con temperaturas nocturnas bajo cero gran parte del año y una temporada de crecimiento concentrada en la época de lluvias (noviembre-marzo), el POR de especies nativas como el ichu (Stipa ichu), el chilligua o el crespillo puede tardar varios meses en alcanzarse, y prácticamente se detiene en la época seca (mayo-septiembre). Esto obliga a:

  • Manejar más parcelas de descanso simultáneo de lo habitual, porque el ciclo de recuperación es mucho más lento.
  • Aceptar una carga animal estacional muy variable: alta en época de lluvias, muy reducida en estiaje.
  • Evaluar el POR por observación directa de la planta (reservas, color, vigor) más que por un calendario fijo, dado lo errático del clima de altura.

2. La carga animal de referencia es distinta

Los indicadores clásicos de PRV (UGM/ha, altura de pasto de 15-25 cm o 60-80 cm) están calibrados para gramíneas de zonas templadas o tropicales. En pastizales de puna, dominados por gramíneas duras y de bajo porte, la capacidad de carga natural suele estar muy por debajo de esos números — por lo que el punto de comparación no es «cuánto crece un raigrás», sino la línea base local, típicamente frágil por sobrepastoreo histórico. El objetivo realista del PRV en altura es multiplicar gradualmente esa carga base, no alcanzar cargas de valle.

3. Especies animales: camélidos vs. vacunos

Gran parte de la ganadería de puna es de alpacas y llamas, no solo vacunos. Los camélidos tienen almohadillas plantares (no pezuñas duras) y un comportamiento de pastoreo más selectivo y menos compactante que el vacuno, lo que en principio favorece los suelos frágiles de altura bajo un manejo racional. El diseño de parcelas y los tiempos de ocupación deben ajustarse a esa diferencia de comportamiento (los camélidos recorren más distancia y seleccionan más, por lo que agrupar la carga exige cercos bien planificados).

4. Infraestructura: agua, viento y cercos

El diseño de finca en PRV depende de vías, aguadas y cercos en cada parcela. En la puna esto enfrenta retos propios:

  • El agua superficial es estacional (bofedales, riachuelos de deshielo); el diseño de las parcelas debe planificarse en torno a los puntos de agua permanentes, no al revés.
  • El viento y las heladas afectan la vida útil de los cercos eléctricos convencionales; muchos productores optan por cercos fijos combinados con eléctricos solo en las divisiones internas.
  • Los costos de instalación por hectárea suelen ser más altos en zonas remotas, así que conviene empezar con un número menor de parcelas grandes e ir subdividiendo según resultados, en vez de instalar las 60+ parcelas ideales desde el día uno.

5. Suelos delgados y erosión

Los suelos de puna son delgados, con poca materia orgánica y alta susceptibilidad a la erosión hídrica y eólica en pendiente. Aquí el PRV puede aportar exactamente lo que más falta: boñiga bien distribuida, cobertura vegetal permanente y raíces profundas gracias al descanso prolongado — pero los tiempos para ver resultados en materia orgánica del suelo serán más largos que en climas templados, dado el metabolismo microbiano más lento en frío.

Beneficios esperables al aplicar PRV en la sierra peruana

  • Aumento gradual de la capacidad de carga sobre pastizales hoy sobrepastoreados, como ya demostró el antecedente de Puno en los años 80.
  • Recuperación de bofedales y pastizales degradados, clave en un contexto de cambio climático que ya está afectando la disponibilidad de agua en la puna.
  • Mejora de ingresos para productores alpaqueros y ganaderos familiares, al lograr más producción de fibra, carne o leche por hectárea sin insumos externos.
  • Menor dependencia de pastos cultivados o suplementación, aprovechando mejor el recurso nativo.

Recomendación práctica para empezar

Si administras un fundo o trabajas con una comunidad campesina en zonas altas, conviene iniciar con un piloto pequeño (unas pocas hectáreas, 8-12 parcelas) antes de escalar. Esto permite calibrar el POR real de tus pastos nativos, entender el comportamiento de tus animales en el sistema, y ajustar la infraestructura de agua y cercos a las condiciones específicas de tu terreno — antes de invertir en el diseño completo de 60+ parcelas que exige un PRV maduro.

Preguntas frecuentes

¿Funciona el PRV en zonas de altura o puna? Sí, en principio los fundamentos son universales, pero los tiempos de descanso deben ser mucho más largos que en climas templados, porque el rebrote de las pasturas nativas es más lento por el frío y la estacionalidad marcada de las lluvias.

¿Se puede aplicar PRV con alpacas y llamas, o solo con vacunos? Sí, de hecho los camélidos son menos compactantes que el vacuno gracias a sus almohadillas plantares, lo que puede ser una ventaja en suelos frágiles de altura, siempre que el diseño de parcelas se adapte a su comportamiento más selectivo.

¿Cuántas parcelas se necesitan para hacer PRV en la sierra? El ideal del PRV es un mínimo de 60 parcelas, pero en zonas de altura con presupuesto e infraestructura limitados es recomendable empezar con un piloto de 8-12 parcelas e ir escalando según resultados.

¿Hay experiencias de pastoreo rotativo documentadas en Perú? Sí — un antecedente relevante es el proyecto piloto INIPA-Nueva Zelanda de los años 80 en Puno, sobre 6.300 hectáreas, que demostró que el pastoreo rotativo puede duplicar o triplicar la capacidad de carga de los pastizales altoandinos.

¿Trabajas con PRV en zonas altas del Perú o de otros países andinos? Comparte tu experiencia en los comentarios — nos interesa mucho conocer casos reales para complementar esta guía.